Ceratophyllum demersum

El ceratofilo es una planta flotante sin raíces, con finas hojas verticiladas que forman largos tallos plumosos. De crecimiento rápido y muy tolerante, conviene a todos los niveles. Su resistencia al frío la convierte en una excelente compañera del pez dorado, que mordisquea sus brotes sin destruirla.
Se adapta desde 20 litros y a un rango térmico muy amplio (15 a 28 °C), pH 6 a 8, lo que cubre tanto acuarios tropicales como de agua fría. Desprovista de verdaderas raíces, se deja flotar en superficie o se lastra en el fondo. Una luz moderada le es suficiente.
Absorbe todos sus nutrientes directamente de la columna de agua, sin sustrato ni raíces. No necesita CO2; su rápido crecimiento consume nitratos y fosfatos, lo que limita naturalmente las algas. Una fertilización líquida ligera mantiene una vegetación densa.
El ceratofilo es una planta muy robusta, raramente sujeta a enfermedades. Sus principales problemas son el amarillamiento y el derretimiento de los tallos, causados por falta de luz, agua demasiado caliente (>28°C) o acumulación excesiva de detritos. Una buena circulación del agua y una iluminación suficiente (mínimo 0,5 W/L) previenen estos inconvenientes. Evite los excesos de abonos ricos en fosfatos que favorecen las algas competidoras.
Muy útil en filtración natural y como refugio para alevines, puede sin embargo proliferar: retire regularmente el excedente. A veces pierde agujas tras un cambio de condiciones, durante el tiempo de aclimatación.
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